Es posible que una de las mejores analogías para entender la idea del pensar objetivo sea la del teléfono descompuesto, que ilustra las distorsiones y la pérdida de objetividad que sufre una idea conforme va pasando de una persona a otra. Pensar objetivamente consiste en lograr que una idea, percepción o imagen que se piensa, corresponda en sus características con el objeto al que se refiere dicha idea o imagen. 

Este segundo apunte se enfoca a la práctica del pensar objetivo, tomando en cuenta su importancia en los procesos de desaprender y aprender y, de manera particular, el contexto de dificultades evidentes que enfrenta en nuestro tiempo la aplicación de esta herramienta, quizás por la comodidad o tal vez la manipulación de información y voluntades, que impiden un mejor ejercicio de la crítica y la reflexión apoyadas en el pensar objetivo.

Contra la subjetividad de los hombres se levanta la objetividad del mundo hecho por el hombre.
Hanna Arendt
Hanna Arendt
Filosofa alemana