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Compartir: Difundir

En su origen latino la palabra difundir está asociada a las ideas de derramar o dispersar en todas direcciones. Difundir, podemos leer en diccionarios de etimologías, nos da siempre la idea de qué algo se esparce o se extiende. Por eso, puede referirse, por ejemplo, a la diseminación de noticias, de imágenes, emociones y conocimiento. Quien difunde el producto siempre imperfecto de su imaginación o de sus conocimientos, generalmente asume, aunque no lo pueda asegurar, que del otro lado hay alguien que lee, escucha o ve su mensaje…

Cada uno de los aspectos explorados en los siguientes criterios de aplicación, tiene que ver con todos los demás. Esa visión de conjunto o de interrelación entre las respuestas nos ayudará a dirigir nuestro esfuerzo de difusión, dándole la congruencia que requiere.

Qué difundir: posiblemente es la pregunta que decide inicialmente si es pertinente pensar en aplicar esta herramienta. Quizás la pregunta correcta es qué somos, tenemos o hacemos para difundir; que hemos estudiado, descubierto, trabajado o practicado que nos lleva a seleccionar esta herramienta.

Es bueno frotar y pulir nuestro cerebro contra el de los demás
Michel de Montaigne
Michel Montaigne
Filosofo francés del renacimiento
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