Tres escalones en el ascenso al otro sin abandonar lo propio.

La convivencia entre seres humanos está delimitada por la coexistencia de los opuestos en cada persona. Nadie es simplemente bueno, honesto, generoso, responsable o lo contrario; siempre es un punto intermedio, no hay seres humanos “químicamente puros”.
En este marco, he descubierto que hay tres escalones que nos llevan al otro, sin alienarnos en el camino.
Primero, respeto, que significa trato amable, dar el lugar, ayudar, considerar el derecho de los demás igual al nuestro, aunque nosotros no lo ejerzamos; segundo, reconocimiento, que implica valorar positivamente las obras, esfuerzos y anhelos del otro, apreciar sinceramente su capacidad; tercero, la colaboración, que significa ayudar, o construir juntos, cooperar cuando hay coincidencia de creencias y visión.
¿que por qué pienso en estas reglas?, porque he visto comunidades, sociedades enteras, envejecer aislados, separados por la incapacidad de la inteligencia para encontrar rutas hacia lo común.

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