¿Puede servir la educación para mover la inteligencia a la velocidad de la realidad?
Ver Artículo: El colapso de las instituciones educativas: un ejercicio de imaginación prospectiva

El objetivo de este escrito es explorar y entender mejor los procesos de deterioro y colapso de instituciones sociales, particularmente las dedicadas a la educación, tomando en cuenta aportes interesantes de la teoría de sistemas, el análisis institucional y la ecología Humana. Naturalmente, la conexión principal que este escrito ayuda a fortalecer, es la relativa a la contribución o influencia de la educación en el objetivo de mover la inteligencia a la velocidad de la realidad; en este caso, mover las instituciones, propiciar su desarrollo orgánico y maduración en todos los aspectos, para que se mantengan (no sólo lleguen sino permanezcan) a la altura de las necesidades de sus miembros y del entorno en el que encuentra justificación su misión y objetivos.

La idea guía de este escrito, es que el colapso de una institución social dedicada a la educación, representa la culminación de un proceso de deterioro cada vez más extendido y profundo en sus componentes y procesos esenciales. Como consecuencia de ello, su misión, es decir, la razón que justifica su existencia, y por lo tanto los fines y actividades que realiza, dejan de cumplirse o son desplazadas en los hechos, por otras distintas. Se explica en el escrito en qué consiste una situación de colapso institucional, las posibles líneas causales del fenómeno, y su naturaleza difícilmente reversible. Adicionalnente, se propone un conjunto de indicadores preliminares, enfocados a la observación sistemática de signos de colapso en instituciones educativas, con la intención de que puedan ser tomados en cuenta como base de ejercicios de autocrítica y auditoria organizacional, para fines de diagnóstico situacional, o como plataforma para la reflexión sobre la educación en su dimensión institucional.

Una certeza histórica siempre le da viabilidad a una posibilidad futura: las instituciones educativas, y los sistemas de los que forman parte, no siempre estuvieron ahí; son inventos genuinos de los siglos XIX y XX, y por ello, en principio no hay motivos para asegurar que siempre estarán ahí. Entonces,  ¿por qué no cuestionar no sólo su funcionamiento y sus deficiencias, como lo hacemos todo el tiempo, sino también su transformación radical? ¿Por qué no discutir la posibilidad de que determinadas instituciones, o quizás el sistema educativo en su conjunto, hayan rebasado su vida útil como responsabilidad de Estado, y la sociedad debe recuperar el control de la educación?

Por diversas razones no se ha llegado, o tal vez no se ha querido llegar, a ese nivel de cuestionamiento. Quizás la más importante de ellas es que, no obstante el deterioro de la educación, en particular de la que proporciona o apoya el Estado, el nivel real de organización autónoma de la sociedad no ha llegado al punto de desarrollar alternativas viables. El peso del Estado, y de los arreglos internos de poder que alberga en la complejidad de sus relaciones, sigue siendo determinante en muchas sociedades, particularmente en aquellas en las que la concentración de poder y recursos en el primero, ha significado el debilitamiento crónico de la segunda.

Otra razón pudiera consistir en asumir como verdad la capacidad adaptativa de las instituciones de Estado y, por ende, creer que cualquiera que sea el problema, habrá siempre manera de resolverlo dentro del entorno institucional existente. Por su parte, los críticos más complacientes asumirán que las instituciones educativas son una especie de “mal necesario”. Es como aceptar que si tenemos el gobierno que nos merecemos, parafraseando el dicho popular, nada nos cuesta aceptar que tenemos “la educación pública que nos merecemos”. Finalmente, para otros tendrá mayor sentido pensar que cuestionar la existencia misma de los grandes sistema educativos públicos, es una idea utópica, poco seria y fuera de la realidad. Simplemente, el asunto tiene demasiadas ramificaciones; no han dejado de ser útiles y no hay experiencia suficiente en el mundo acerca de soluciones enfocadas a sustituir una responsabilidad de Estado que se considera fundamental para la sociedad.

Sin menosprecio de estas y otras razones, este escrito aborda la posibilidad de identificar un umbral, es decir, un conjunto de condiciones de un proceso de colapso en instituciones que forman parte de un sistema público de educación. Para ello, se trabajará sobre dos tareas: una, definir qué se entenderá por colapso institucional; y dos, proponer un conjunto de indicadores básicos, que permitan observar un proceso de este tipo en un entorno institucional específico, para fines de reflexión crítica, diagnóstico, planeación estratégica o definición de políticas.